UNA SEVILLANA MUY ESPECIAL

Por: Tomás Sánchez Rubio

La guerra civil, con su inabarcable estela de episodios trágicos y dolorosa memoria para tantos españoles y españolas de toda ideología, principio y condición, tuvo en la ciudad de Sevilla sus propias particularidades. El 18 de julio de 1936, el general Gonzalo Queipo de Llano se hace rápidamente con el control de la 2ª División Orgánica y del centro de la capital hispalense. En los barrios de Triana y la Macarena se movilizan milicias organizadas por sindicatos y partidos de izquierda, pero Queipo las derrota mediante una combinación de armamento superior, astucia y dura represión. Sevilla es ocupada así por las fuerzas del bando nacional al mismo tiempo que Cádiz y Algeciras, lo que proporciona a Francisco Franco un campo abonado para trasladar, de forma segura, a su ejército de África por aire a Andalucía. A partir de entonces, Sevilla pasa a ser enclave de retaguardia, actuando como cabeza de puente para la ocupación del resto del país, siendo además la más poblada de todas las ciudades ocupadas por el ejército sublevado. Entre el julio de 1936 y enero de 1937, más de tres mil personas son víctimas mortales de la represión;​ entre ellas, el alcalde, Horacio Hermoso Araujo, natural de Sanlúcar de Barrameda y vecino del Tiro de Línea, así como quien había sido primer edil desde 1931 a 1933, José González Fernández de Labandera, médico de profesión. Del mismo modo, fue fusilado el joven presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Puelles de los Santos, también médico y coleccionista de arte.

Una vez acabada la contienda, tendría lugar en la ciudad un evento clave en la consolidación del nuevo régimen. Se trataba del discurso pronunciado por Franco y el desfile militar y civil celebrando la victoria, durante los días 16 y el 17 de abril de 1939.  

Como efemérides de ámbito colectivo para Sevilla en ese mismo año de 1939, señalaremos la reapertura, en marzo, del estadio de Heliópolis, requisado y entregado al mando militar, que lo había destinado, sucesivamente, a acuartelamiento de las tropas marroquíes, sede del Estado Mayor italiano y centro de la unidad de caballería mecanizada. Rehabilitado para su antigua función deportiva tras el deterioro sufrido, pudo seguir siendo espacio para uso y disfrute del equipo del Real Betis Balompié, así como de su incondicional afición. Por otro lado, el otro gran equipo de la ciudad, el Sevilla FC, con su mítica delantera «Stuka», se alzaría en junio de ese año con su segunda Copa del Rey (entonces conocida como Copa del Generalísimo) tras vencer 6-2 al Racing de Ferrol, en el estadio de Montjuïc de Barcelona.

En ese mismo 1939, siendo arzobispo de la ciudad el controvertido cardenal Pedro Segura y Sáenz, y alcalde el ingeniero de minas Joaquín Benjumea Burín, se estrenaban en las salas sevillanas -Ideal, Apolo, Metropol…- exitosas comedias musicales como La tonta del bote, de Gonzalo Delgrás, o Mariquilla Terremoto, de Benito Perojo. Por otro lado, también a comienzos de 1939,había venido al mundo en la capital hispalense, justamente el 22 de enero -el mismo día que lo hiciera el músico estadounidense Ray Stevens-, una de las artistas más reconocidas y queridas durante los años posteriores en nuestro país, y a quien hoy querría dedicar un emocionado recuerdo por considerarla uno de los referentes de mi niñez y adolescencia. Se trata de la popular cantante conocida como Encarnita Polo, quien nos dejó hace pocos meses en lamentables circunstancias.

Encarnación Polo Oliva nació en el mismísimo barrio de Santa Cruz, en el seno de una familia numerosa. Encarnita, quien en sus primeros años fue alumna del colegio de las teresianas, cercano a su casa, era hija de un maestro confitero que falleció cuando ella era una niña, dejando a su madre a cargo de ocho hijos. Su afición por la música surgió muy pronto: a los diez años ganó un concurso radiofónico, y con apenas doce se trasladó con su madre a Barcelona, donde comenzó a cantar -dentro del género de la conocida entonces como canción española-, en fiestas populares y cines, dando así inicio a su carrera profesional. Con los ingresos que obtenía en sus primeras actuaciones contribuiría al mantenimiento familiar.  Tiene entonces ocasión de conocer a los grandes de la canción francesa de paso por la Ciudad Condal. Charles Aznavour le aconseja que cambie de estilo y se dedique a la música ligera, camino que la artista decidirá emprender. En 1963 consigue que el sello Regal se fije en ella y le proponga grabar su primer disco EP, La balada del amanecer, muy del estilo del conjunto que por entonces marcaba la pauta melódica, Los Cinco Latinos.

Al año siguiente, actúa durante varios meses en un espectáculo de variedades en una de las salas más importantes de la ciudad, el Poliorama, y su nombre comienza a ser conocido en el difícil mundo de la canción. El potente sello Vergara la contrata y en él grabará tres sencillos, siguiéndoles numerosos trabajos más a partir de ese momento.

Su proyección artística se consolida, pues, en la década de 1960. Tras debutar en Televisión Española en 1963, se traslada a Italia, trabajando allí con importantes figuras de la canción italiana como el popular intérprete Claudio Villa o Gigliola Cinquetti -la precoz ganadora de los festivales de San Remo o Eurovisión, con su conocida Non ho l’età-. Durante esta etapa debuta en el cine, junto a un ya consagrado Domenico Modugno, en la comedia musical Scaramouche. Asimismo, en 1965 con la canción La violetera gana, como mejor cantante extranjera, el festival de Nápoles, donde coincide con grandes voces locales como Rita Pavone.

En 1967 Encarnita realiza una gira por Hispanoamérica, reforzando así su proyección internacional. A su regreso a España, contrae matrimonio el 22 de agosto de 1969 con el compositor argentino Adolfo Waitzman, con quien tendría a su hija Raquel.

A finales de 1970 fue seleccionada para competir en el concurso musical Pasaporte a Dublín, espacio producido por TVE y dirigido por Valerio Lazarov, que habría de escoger al representante español en Eurovisión 1971. Al final sería elegida la cantante jiennense Karina, con el tema En un mundo nuevo. Entre 1971 y 1972, Encarnita grabó numerosas canciones que fueron éxitos en la época. En 1972 sacó el sencillo Dale que te dale con Camilo Sesto. Además, realizaría la versión cantada de la sintonía compuesta por su marido Adolfo Waitzman para Este señor de negro, serie de televisión de 1975 protagonizada por el gran José Luis López Vázquez. Con posterioridad, grabaría el disco Desperté. Tras su separación matrimonial en 1979, se alejó temporalmente del mundo del espectáculo. No obstante, en
1982 editó el LP Encarna Polo. En 1988 grabó un mini-LP con el sello independiente madrileño Record 83. En él aparecen dos temas firmados por la veterana cantautora María Ostiz, y que, según la crítica especializada, se encuentran entre lo mejor de sus últimas producciones.

Desde entonces, su actividad profesional se redujo de forma notoria, si bien nunca dejaría de ser una presencia popular y estimada en programas televisivos.

En 1992 el prestigioso sello RTVE Música reivindica la figura de Encarnita Polo con un LP antológico de toda su carrera titulado Encarná. Aún continuará actuando con cierta asiduidad, colaborando en un single del grupo Locomía. Durante dos años trabajará en Tele 5, en el programa De Domingo a Domingo y en 1998 autoproducirá un último LP con canciones de Moncho Borrajo.

En 2010 participó en la I Semana de la Copla de Cáceres, evento organizado por la cantante, comunicadora y profesora Pilar Boyero, en una mesa redonda junto a Javier Remedios. ​

En 2013 volvió a ocupar el centro de la atención mediática cuando la actriz mallorquina Llum Barrera hizo de ella una genial interpretación en el programa de televisión Tu cara me suena. La actuación, con la canción Paco, Paco, Paco, ganó la gala correspondiente e hizo que la artista se convirtiera en la persona más buscada en internet en España durante varias semanas.

Aunque su carrera musical fue muy prolífica, con grandes éxitos como los que mencionaremos más abajo, también -al igual que otras estrellas de la música de siempre- tuvo incursiones en la gran pantalla. Tal es el caso de la cinta 07 con el 2 delante (Agente: Jaime Bonet), de 1966, dirigida por Ignacio F. Iquino y protagonizada por el humorista Cassen; o bien en el cortometraje de 1971, Proyecto A, de Raúl Peña, y donde actuaba el también popular cantante Andrés do Barro.  Recordemos, por otra parte, que en 1997 actuaría en la serie de televisión de trece episodios Kety no para, creada por Millán Salcedo. Allí compartiría plató con Soledad Mallol, Pilar Bardem o Luis Cuenca.

Pero lo cierto es que la fama le había llegado a Encarnita Polo sobre todo a partir del denominado en la época pop-flamenco, del que fue la reina indiscutible. Se trataba más bien de versiones de coplas con originales arreglos rítmicos, acercándolos a lo que era la música popular en aquella época. Dos temas específicamente siguen siendo reconocibles hoy día por personas de diversas generaciones. Se trata de Pepa Bandera (1969) y Paco, Paco, Paco (1970). La autoría original del primero pertenece al trío formado por Manuel Quintero, Rafael de León y Fernando Quiroga. No obstante, Adolfo Waitzman realizaría los correspondientes arreglos, que, junto a la personalísima voz de Encarnita -conocida a partir de entonces como la “reina del pop”-, lo haría convertirse en un éxito total. En cuanto a Paco, Paco, Paco, se trataba de una adaptación de Waitzman de la tradicional Copla de los siete niños, también compuesta originalmente por los maestros Quintero, León y Quiroga en los años 40 para la tonadillera Concha Piquer. Curiosamente la versión interpretada por Encarnita Polo experimentó un notable resurgir en 2009, cuando un usuario de YouTube la empleó como banda sonora en una sincronización humorística con el vídeo de Single Ladies (Put a Ring on It) de la artista estadounidense Beyoncé. El montaje se convertiría en un fenómeno viral con casi tres millones de reproducciones, llevando a que la canción fuese relanzada y alcanzara el puesto número 4 del Top Musical español en abril de ese mismo año.

Otro éxito notable, asimismo, sería su versión de Échale guindas al pavo, compuesta por Ramón Perelló, Juan Mostazo y Sixto Cantabria, y popularizada por la famosa cantante pacense Rosa Morena en 1970. ​

Tras haber vencido a un cáncer, los últimos años de Encarnita Polo transcurrieron en Ávila, donde convivía con su hija y donde permaneció acompañada por su círculo más inmediato hasta sus últimos días. Siempre brillante y siempre agradecida a la vida, la artista fallecería en esa ciudad, en trágicas circunstancias, a los ochenta y seis años de edad.


Para saber más sobre el tema:

https://www.elmundo.es/loc/2025/11/17/691a6892fc6c831d248b4584.html

http://www.gama2.es/encarnita_polo/bio_encarnita_polo.htm

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *