Por: Tomás Sánchez Rubio

Con este título inauguramos hoy una breve sección mensual en la revista Proverso, que, con el nombre Al encuentro de las palabras, estará dedicada a profundizar en la raíz de determinados vocablos del idioma castellano. Ya sabéis, amigas y amigos, de mi afición por este tipo de cuestiones etimológicas, las cuales nos deparan sorpresas y anécdotas muy curiosas.
Comenzaremos nuestra andadura con el curioso término Sífilis.
Muchos de vosotros sabéis, amigas y amigos, que la conocida como sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) bacteriana. El DRAE la define concretamente como “una enfermedad infecciosa, endémica, crónica, específica, causada por el Treponema pallidum, adquirida por contagio o transmitida por alguno de los progenitores a su descendencia”. Se trata, en efecto, de un mal tratable con antibióticos, principalmente penicilina, pero que sin atención médica puede derivar en graves daños a largo plazo. Su detección temprana es clave para evitar complicaciones, y progresa por etapas: primaria, secundaria, latente y terciaria.
A la sífilis se la llamó morbo gálico (a partir de morbus gallicus), o mal francés, a finales del siglo XV, al propagarse la enfermedad rápidamente por Europa, especialmente tras la invasión francesa de Nápoles (1494-1495). Los italianos culpaban a los soldados franceses de traerla; mientras que otros países la denominaban según alguna nación enemiga (por ejemplo, «picazón napolitana»), reflejando el estigma social relacionado con los prejuicios étnicos a que los seres humanos somos tan aficionados desde tiempos inmemoriales. Recuérdese a este respecto la mal llamada “gripe española” …

El caso es que, proveniente del latín científico «syphilis», el origen de la palabra es literario, ya que deriva del nombre de un personaje de ficción ideado por el célebre médico, científico y escritor renacentista italiano Girolamo Fracastoro (en latín, Hieronymus Fracastorius). Fracastoro había nacido en Verona en 1478, falleciendo, a los setenta y cinco años ─en 1553─, en la vecina localidad de Affi.
Este humanista publicaría en el año 1530, en latín, por supuesto, una obra que titularía Syphilis, sive morbus gallicus (Sífilis, o la enfermedad francesa). El protagonista de este poema extenso en tres libros era un pastor llamado Siphylus, quien padecerá la enfermedad como castigo enviado por el dios Sol, al ser este insultado por aquel. El libro comenzaba con una dedicatoria al cardenal Pietro Bembo, un eminente erudito, poeta y filólogo, además de haber ejercido como secretario del Papa León X (conocido en el mundo como Giovanni di Lorenzo de Medici).
A Fracastoro, hombre de gran perspicacia y cultura enciclopédica, se le considera, por otra parte, precursor de la microbiología y la epidemiología.
Si bien Fracastoro llamó sífilis a la enfermedad, este nombre no se haría común hasta comienzos del siglo XIX.
La obra mencionada fue traducida al español ─en verso─ por Luis María Ramírez de las Casas Deza, ilustre médico e historiador cordobés del XVIII.
Debemos aclarar, por último, que el nombre del personaje y de la enfermedad descritos por Fracastoro no se encuentran emparentados con el sustantivo sílfide, un genio femenino del aire, perteneciente a la mitología germánica y relacionado etimológicamente con los seres conocidos como elfos.
Para saber más:
https://www.une.es/novedad-editorial-uhu-en-acceso-abierto-sifilis-o-