ALGO MÁS QUE UNA MONJA EN UN “DOS CABALLOS”

Por: Tomás Sánchez Rubio

En el verano de 1928, justo antes de irse de vacaciones, Alexander Fleming dejó en su laboratorio del St. Mary’s Hospital de Londres unas cuantas placas de cultivo. Cuando regresó en septiembre, vio que una de ellas se había contaminado de un hongo ─al que llamaría Penicillium notatum, que había causado la muerte de las bacterias de su alrededor. Había descubierto el efecto antibiótico de la penicilina. Aunque Fleming publicó sus hallazgos en 1929, la comunidad científica le prestó poca atención en ese momento; sin embargo, retomado su estudio por Florey, Chain y Heatley, unos años después, se convertiría en un medicamento crucial durante la Segunda Guerra Mundial, salvando millones de vidas al tratar infecciones que antes eran mortales, como era el caso de la gangrena o la neumonía. Aquel mismo año, el Premio Nobel de la Paz quedaría desierto ─como ocurriría otras veces, por otra parte─ al considerar el comité evaluador que ninguno de los nominados alcanzaba el nivel de relevancia requerido para el galardón.

En Madrid, en una España aún bajo la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, nacería el domingo 11 de septiembre de 1928 ─el mismo día que lo haría en Panamá el escritor Carlos Fuentes─, María Gracia Morales Carvajal, conocida más tarde en el mundo artístico como Gracita Morales. Su padre era José Morales Guirado, abogado y empresario del popular Teatro Calderón ─inaugurado en 1917 como Teatro Odeón y construido sobre lo que fue el antiguo convento de los Trinitarios─. Su madre, Ana Carvajal, era, por su parte, dueña de las minas de carbón de la ciudad manchega de Puertollano, así como del propio teatro. María Gracia tenía otros tres hermanos: Consuelo, Ana María y José. La familia tenía vivienda dentro del teatro y se afirmaba que Gracita había nacido en ella. Su hermano Pepito también se dedicaría al cine en clave de humor, interviniendo en películas como Cristina Guzmán (1968), de Luis César Amadori; Las Ibéricas F.C. (1971), de Pedro Masó, o El apartamento de la tentación (1971), de Julio Buchs. De este último realizador, os recomiendo la interesante y curiosa cinta El salario del crimen (1964), uno de sus primeros trabajos, protagonizado por Arturo Fernández y la imprescindible actriz francesa Françoise Brion.

Gracia Morales comenzó estudiando en su adolescencia danza clásica y española; no obstante, contradiciendo los deseos paternos, pronto se orientaría hacia la interpretación. Debutó en el teatro a los veinte años, como meritoria, en la compañía de Luis Peña; más tarde, trabajaría en las de Josita Hernán, Antonio Vico, Catalina Bárcena, Ernesto Vilches o Tina Gascó.  En el escenario interpretó obras clásicas y de autores tanto españoles ─Miguel Mihura, Alfonso Paso, Carlos Arniches, Juan José Alonso Millán o Enrique Jardiel Poncela─, como extranjeros ─desde los franceses Molière o Georges Feydeau, a los ingleses Jerome Klapka Jerome y Terence Mervyn Rattigan─. En el cine debutaría con un papel en Elena (1954), un drama del turolense Jesús Pascual, interpretado por María Rivas, Elisa Montés y Alfonso Estela. Se trata esta de una curiosa cinta en la que la protagonista, hija de buena familia, ingresa en una residencia del Tribunal Tutelar de Menores a causa de la drogadicción de sus padres. Allí conocerá a otras chicas, Laura y Alicia, que, como ella, lograrán rehacer su vida.

A finales de los años 50 intervino en La vida por delante, escrita, dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez junto a Analía Gadé. A partir de ahí, comienza a hacerse un nombre en el medio acompañando a una joven Rocío Dúrcal en algunos de sus primeros largometrajes. No obstante, sería su éxito como secundaria en la obra de teatro Maribel y la extraña familia, de Miguel Mihura, el que hizo que José María Forqué se fijara en ella con vistas a la versión en la pantalla grande de esa comedia, y donde la mexicana Silvia Pinal encarnaba a la protagonista. En ese mismo año, 1960, Gracita apareció junto a Pepe Isbert y Tony Leblanc en Don Lucio y El Hermano Pío, de José Antonio Nieves Conde; y formó parte del reparto de Mi Calle, el clásico del gran Edgar Neville, con nuestra actriz en el papel de Purita. Al siguiente año aparecerá en una curiosa producción ─para aquella época─, no exenta de cierta polémica. Se trataba de Diferente, un largometraje musical, frecuentemente calificado de kitsch, rodado por Luis María Delgado y protagonizado por el nada convencional actor y bailarín argentino Alfredo Alaria.

A partir de ahí se sucederán sus apariciones en el cine, llegando a rodar trece películas en 1962; entre ellas, Atraco a las tres, de lo mejor de su prolífica carrera. Sin embargo, fue en 1963 donde la encontramos por primera vez como sirvienta de cofia y uniforme, si bien quizá el más popular en este sentido sería el papel desempeñado años más tarde en ¡Cómo está el servicio!, cinta realizada por Mariano Ozores a partir de la novela homónima de Alfonso Paso. Interpreta allí a una joven de pueblo que llega a Madrid con la intención de ganarse la vida sirviendo. A este respecto, debemos tener en cuenta que Morales no fue la única sirvienta del cine español de los 60. En numerosas películas se ve a actrices como Florinda Chico o Rafaela Aparicio interpretando este tipo de papeles ─por desgracia fácilmente encasillables─. Como nos recuerda el periodista y humorista gráfico Gerardo Macías,todos estos personajes se inspirarían en Petra, criada para todo, una serie creada para la revista Pulgarcito en el año 1954, por el historietista barcelonés José Escobar (1908-1994), y que basa su humor en la diferencia social y cultural entre Petra, la criada pueblerina, algo simple, y su señora, doña Patro, rentista soltera y de fuerte carácter.

A mi parecer, de entre el ingente trabajo de nuestra actriz, señalaría dos producciones muy interesantes, ambas de 1964: La chica del gato, de Clemente Pamplona, adaptación a su vez de una obra de Carlos Arniches; y Los Palomos, de Fernando Fernán Gómez, una comedia de humor negro, con crimen incluido, basada en un texto de Alfonso Paso.

La popularidad de Gracita Morales iba en aumento, disparándose con Sor Citroën (1967), de Pedro Lazaga. Esta comedia contó con un completo plantel de actores y actrices sobradamente conocidos y reconocidos en aquel momento. Junto a José Luis López Vázquez ─compañero de Gracita en multitud de filmes─, Rafael Aparicio o Antonio Ferrandis, aparecían José Sacristán, Rafael Alonso, Margot Cottens o Juanjo Menéndez entre otros. El padre de la hermana Tomasa, un factor de ferrocarril viudo, estaba interpretado por el entrañable y solvente Andrés Mejuto, actor natural de Olivenzal, que bien merecerá un artículo dentro de poco en esta misma publicación. Pese a que se trataba de una comedia bastante blanca, al igual que otras tantas películas de la época, pasó por las manos de la censura. En este caso se reprobaría una escena donde se observaba a las monjas tomando sopa en el refectorio mientras otra de ellas les recitaba el código de circulación, en lugar de las lecturas religiosas que suelen leerse en los conventos durante la comida. El rodaje de la película en La Robla, localidad de León, se convirtió en todo un acontecimiento. Muchas personas de los alrededores acudieron para ver a los actores y actrices, y también para fotografiarse en la estación, incluso dándole “la salida al tren», como lo hizo ella en la película. Lo cierto es que fue un éxito en taquilla, así como un posterior clásico durante la sobremesa de innumerables fines de semana.   

Sin embargo, a partir de comienzos de los 70 las llamadas de los directores empezaron a escasear, sumiéndose Gracita paulatinamente en una depresión que la apartó primero del cine y después del teatro.  Con el transcurrir de la década, los papeles para Gracita se hicieron más secundarios y las producciones se redujeron considerablemente. Aunque interpretó roles diversos, su encasillamiento como criada en comedias perjudicaría la vertiente de su talento como intérprete dramática. En los inicios del decenio coincidiría en algunas películas con Manolo Escobar y Concha Velasco, así como con el cantante Peret o la gran Lina Morgan.

Recordemos que, en el año 1960, Gracita se había con el pintor, decorador y figurinista canario Martín Zerolo, con quien había iniciado un noviazgo en 1952. No obstante, la pareja se separó en 1970 al marcharse él a París. El divorcio llegaría en 1982.

En la década de los 80, junto a películas como El pico 2 o El donante, intervino en la teleserie sobre Teresa de Jesús que protagonizó Concha Velasco.  El filme Canción triste de… (1989), de José Truchado, sería su último trabajo para la pantalla grande.

Su última interpretación ante las cámaras, sería en un episodio de la popular serie televisiva Los ladrones van a la oficina. Corría el año 1994. Al año siguiente, el 3 de abril, Gracita Morales falleció en su Madrid natal a los sesenta y seis años, debido a una insuficiencia respiratoria. Sería enterrada en el Cementerio Sur de la capital.

La primera novela de la periodista valenciana Valeria Vegas, titulada La mejor actriz de reparto (2023), está protagonizada por una actriz casi retirada, sola y enferma, que en un momento dado se ve recibiendo ayuda de una fundación que cuida de artistas. El personaje está inspirado en la actriz Gracita Morales. Y es que la asociación AISGE llegó a contratar, en sus últimos tiempos, a una persona para que fuera a hacerle compañía todos los días.

Pese a que, como hemos dicho más arriba, su popularidad decayó notablemente pasados los años 70, lo cierto es que Gracita Morales siempre mantuvo el cariño del público en general, como también de gente de la profesión. El día en que falleció, entre quienes la recordaron estuvo Pedro Almodóvar, que dijo que “estaba por encima de las películas que hacía”, y que “era de la casta de los actores que más me interesan: los atípicos”. Con especial admiración la recordaba la actriz Verónica Forqué: “Tenía un talento muy especial y ni ella se daba cuenta”…


Para saber más sobre esta sobresaliente figura del cine español, os recomiendo:

https://majaopublico.blogspot.com/2015/06/sor-citroen.html

https://recuerdosdelpasados.wordpress.com/2019/10/24/gracita-morales/https://www.rtve.es/television/20220401/gracita-morales-muerte-olvido-icono-cine-espanol-peliculas/2324328.shtml

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