El Atelier
Por: Inma J. Ferrero

Introducción
Acercarse a Rosalía de Castro es descubrir a una mujer que convirtió sus sentimientos y experiencias en palabras capaces de tocar cualquier corazón. Criada en la Galicia rural del siglo XIX, vivió de cerca la pobreza, la emigración y la soledad, y supo transformarlo todo en una literatura que sigue emocionando hoy. Con una voz clara, directa y sincera, Rosalía nos habla de la vida cotidiana, de la naturaleza, del amor, del dolor y de la nostalgia, sin perder nunca la cercanía con el lector. Curiosamente, su memoria prodigiosa para los cuentos y canciones populares le permitió recoger y transformar la tradición oral gallega en poesía vibrante y musical.
En una época en la que la lengua gallega apenas aparecía en los libros y las mujeres tenían pocas oportunidades de expresar sus ideas, Rosalía se atrevió a escribir y a publicar. Su obra no busca impresionar con artificios, sino emocionar con verdades profundas, y por eso continúa siendo tan cercana y actual. Además, su vida personal y profesional estuvo marcada por un constante equilibrio entre la escritura y la familia, especialmente en el cuidado de sus hijos y la colaboración con su esposo, el historiador Manuel Murguía.
Contexto histórico y biográfico
Rosalía de Castro nació el 24 de febrero de 1837 en Santiago de Compostela. Hija de madre soltera, creció entre la sensibilidad y las dificultades, y su vida temprana marcó la intensidad de su mirada sobre el mundo. Gran parte de su infancia transcurrió en la Galicia rural, donde aprendió a amar la naturaleza, las tradiciones y la lengua de su tierra. En sus primeros años ya demostraba un talento especial para inventar historias y canciones, algo que más tarde sería una marca distintiva de su poesía. Sus juegos infantiles con palabras y rimas le permitieron desarrollar un oído muy afinado para la musicalidad de los versos.
Se casó en 1858 con Manuel Murguía, historiador y defensor del galleguismo, quien la apoyó en la difusión de su obra. La pareja compartía no solo el amor, sino también la pasión por la cultura gallega. Algunos relatos cuentan que Rosalía firmó sus primeras obras con seudónimos para evitar la presión social y las críticas hacia una mujer escritora. Su vida estuvo marcada por constantes viajes y estancias en diferentes ciudades, lo que le permitió conocer diversas realidades sociales y culturales de España y de Galicia, y enriquecer así su mirada literaria.
Rosalía y el Rexurdimento gallego
Con la publicación de Cantares gallegos en 1863, Rosalía devolvió la voz a la lengua gallega. Sus poemas recogen canciones populares, historias de la vida cotidiana y emociones profundas, todo con un estilo musical y cercano. Por ejemplo, en uno de sus versos más conocidos, expresa la nostalgia de Galicia:
“Galicia, mi tierra, mi pena, mi morriña, donde el corazón siente y la lágrima brilla.”
Muchos de estos poemas nacieron mientras caminaba por los senderos del Padrón o contemplaba el río desde su ventana, buscando inspiración en la vida y el paisaje que la rodeaban. La autora capturaba tanto la belleza de la naturaleza como las dificultades de la vida cotidiana de los campesinos y pescadores, logrando que sus versos fueran a la vez poéticos y profundamente realistas.
En Follas novas (1880), su mirada se volvió más íntima y melancólica, abordando la soledad, la emigración y la tristeza de su tierra. La poesía de Rosalía combina sensibilidad y conciencia social, haciendo que el lector sienta tanto la belleza como la dureza de la vida. Es interesante notar que en estos poemas, la autora no solo reflexiona sobre el dolor y la pérdida, sino también sobre la fuerza del espíritu humano y la capacidad de resiliencia ante las adversidades.
La obra en castellano
Además de su obra en gallego, Rosalía escribió importantes textos en castellano. En En las orillas del Sar (1884), reflexiona sobre la vida, el paso del tiempo y las emociones humanas con gran profundidad. Sus versos muestran una autora introspectiva y moderna, capaz de conmover con palabras simples y llenas de fuerza:
“La vida pasa y nos deja solo recuerdos, pero el alma recuerda y no olvida los afectos.”
Sus novelas, como La hija del mar, Flavio y El caballero de las botas azules, exploran la desigualdad social y la situación de la mujer con sensibilidad y crítica. Es interesante notar que en estas obras Rosalía mezcla la realidad con leyendas gallegas y tradiciones locales, creando un retrato de la sociedad lleno de color y autenticidad. Sus personajes femeninos no son pasivos; luchan por encontrar su lugar en un mundo que limita sus posibilidades, reflejando las preocupaciones de la propia autora sobre la condición de la mujer.
Temas principales de su obra
El dolor y la injusticia, la identidad gallega y la morriña atraviesan toda su obra. Rosalía también reflexiona sobre la condición de la mujer, mostrando una mirada adelantada a su tiempo. Su poesía y prosa reflejan una profunda empatía por los marginados, los emigrantes y quienes sufren por causas sociales, económicas o personales. La naturaleza, la tierra y los paisajes gallegos son protagonistas simbólicos que acompañan los sentimientos humanos. Curiosamente, su pasión por la música y la canción popular influye en la cadencia rítmica y la musicalidad de sus versos, haciendo que su poesía se sienta viva y cercana.
Además, Rosalía muestra un notable interés por los aspectos espirituales y filosóficos de la existencia, cuestionando las certezas de la vida y explorando la fragilidad de la condición humana. Sus textos invitan al lector a reflexionar no solo sobre Galicia, sino sobre la propia vida y sus complejidades.
Legado e importancia
Leer hoy a Rosalía de Castro es descubrir a una autora que nos habla con naturalidad de sentimientos universales: la nostalgia, el dolor, la soledad y la necesidad de ser escuchados. Su obra, aunque profundamente gallega, llega a cualquier lector por su sinceridad y humanidad.
Rosalía escribió desde la sensibilidad y la conciencia, dando voz a quienes no la tenían y expresando conflictos íntimos que seguimos reconociendo. Más que una figura histórica, sigue siendo una autora viva y cercana, cuya lectura conecta con nuestras propias emociones y recuerda la fuerza de la palabra. Numerosos homenajes en Galicia, como estatuas, museos y festivales literarios, celebran su influencia y mantienen viva su memoria entre nuevas generaciones de lectores, mostrando que su obra sigue resonando incluso hoy en día.
Además, su influencia trasciende las fronteras de Galicia y España. Poetas y escritores de lengua española y gallega la consideran una fuente de inspiración constante, y su obra ha sido traducida a múltiples idiomas, permitiendo que su voz y su sensibilidad lleguen a lectores de todo el mundo.