CECILIA MONTGOMERY, UNA MUJER VIAJERA EN EL CÁDIZ DE 1838

Por: Carolina Verdejo Otero

Pronto se cumplirá el bicentenario del desembarco de una de las primeras mujeres viajeras por el sur de la península ibérica, y, de la misma forma, lo hará uno de los dibujos más antiguos que representa la Alameda de Cádiz antes de tener su aspecto actual. Una vista del mítico paseo gaditano que no se debe a ninguno de los viajeros románticos tradicionalmente reconocidos por la historiografía, pero que sí fueron coetáneos a aquella.

Cecilia Montgomery, de origen británico, nació en Stokesley (Yorkshire) en 1792 con el apellido Markham, en el seno de una acomodada familia anglicana, cuyos padres se divorciaron cuando ella era aún una niña. Probablemente recibiría una educación artística básica y a pesar de morir sin descendencia, parte de su legado ha llegado a nuestros días gracias a que los dibujos que realizó durante su viaje al sur de España y Portugal, afortunadamente se conservan en el Museo Ashmolean de Oxford, considerado el primer museo universitario en abrir sus puertas en la temprana fecha de 1683.

Acompañada por su marido, el Reverendo George Augustus Montgomery, emprende su pequeña travesía en 1838. Antes de recalar en Cádiz el matrimonio se detuvo en Portugal, donde Cecilia realizó uno de sus primeros dibujos, el interior de la basílica del convento de Mafra. En España, aunque visitó ciudades como Sevilla y Málaga, de las que se conservan dibujos de algunos de sus monumentos arquitectónicos más singulares, va a ser en Cádiz donde realiza el primer dibujo que se conserva de su visita al sur de nuestro país. El lugar que ilustra en sendos apuntes, realizados en días consecutivos, es la Alameda Apodaca de Cádiz, que actualmente recibe el nombre de Alameda Clara Campoamor, y la que antes se llamaba del Marqués de Comillas se denomina ahora Alameda Hermanas Carvia Bernal.

La Alameda de Cádiz tiene su origen en 1617 y, a pesar de haber sufrido varias reformas hasta hoy día, dos han marcado los cambios más significativos: la que tuvo lugar entre los años 1836 y 1843 aproximadamente, y la que realizó el arquitecto sevillano Juan Talavera y Heredia, que es la que más o menos modificada ha llegado hasta nuestros días. Cecilia Montgomery la visitó iniciada aquella transformación decimonónica, y dejó constancia en dos dibujos que son un valioso documento gráfico para conocer la fisonomía de la Alameda antes de la importante reforma de estilo regionalista que sufrió este espacio aproximadamente entre 1926 y 1928. Un grabado con una composición similar a uno de los dibujos de Montgomery se encuentra en el libro de viaje Impresiones de España de 1866 de Mary Elizabeth Herbert [Fig.1]. Dos testimonios gráficos que no sólo tienen el valor histórico documental de descubrir cómo era este espacio público aproximadamente en las primeras décadas del siglo XIX, sino que además revelan un hecho importantísimo para la historia, la temprana presencia de mujeres viajeras en el sur de la península ibérica.

El dibujo de la Alameda Apodaca de Cádiz, realizado el 16 de mayo de 1838, a lápiz, pluma y tinta marrón, se ejecutó en medio de aquella importante transformación, que daría como resultado la creación de dos grandes salones de estilo versallesco. El acceso a uno de ellos se realizaba a través de una puerta custodiada por dos leones, animales que aparecen en el dibujo, pero que adoptan una forma más similar a un equino recostado que al animal felino, y que se situaba junto a una de las dos columnas que enmarcaban dicha entrada. Las columnas aparecen coronadas por sendos capiteles, que presentan un diseño de inspiración egipcia, muy similar a los de tipo palmiforme. Al fondo aparecen las torres-vigía, un elemento tan sumamente característico del perfil arquitectónico de la ciudad de Cádiz, que eran además uno de los primeros elementos que divisaban los viajeros que llegaban por mar a este lugar. En este dibujo la autora refleja la inmediatez expresiva del grafito, que tan sólo cubre con un sombreado de tinta marrón en ciertas zonas. Al observar el dibujo nos preguntamos si Cecilia lo realizaría en uno de esos días radiantes que tiene Cádiz, bañada por la brisa marina o, si por el contrario, sería uno de esos días en los que el levante azota de forma casi desgarradora prácticamente todos los rincones de esta ciudad. Lo que sí podemos intuir claramente es esa atmósfera ventosa en la abocetada arboleda que mira hacia la Bahía. El paseo aparece animado por un grupo de figuras, entre los que destacan algunas masculinas con el tradicional catite con el que se cubrían la cabeza los hombres en aquella época.

El día anterior, y también conservado en el mismo museo de Oxford, había realizado otra vista de la Alameda, pero en esta ocasión recogería un tramo del paseo con unas escuálidas palmeras que preceden las características pérgolas, que hoy siguen dando sombra al transeúnte.  Al fondo, el caserío gaditano de nuevo con sus sobresalientes torres-mirador.

Posteriormente otras mujeres visitarían Andalucía, y dejarían constancia gráfica a golpe de grafito y estampas de los lugares más populares sus ciudades, como por ejemplo así lo hizo Lady Louise Tenison casi veinte años después, en su libro de viajes Castile and Andalucia.


Bibliografía:

Bonnemaison Correas, Joaquín Miguel (27 de agosto 2023) “La Alameda de Cádiz a través de los ojos de los viajeros románticos”. En: Diario de Cádiz.https://www.diariodecadiz.es/cadiz/Alameda-Cadiz-traves-viajeros-romanticos_0_1824118114.html

Sorowka, Martin Paul (2021) “The Seville drawings of the Iberian journey of Cecilia Montgomery (1792-1879)”. En: Archivo Español de Arte, vol. 94, núm. 373, Madrid, pp 15-32. https://doi.org/10.3989/aearte.2

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