Por: Tomás Sánchez Rubio

En este nuevo curso 2026-2027, Continuamos con nuestra breve sección mensual en la revista Proverso, y que, con el nombre Al encuentro de las palabras, está dedicada a profundizar en la raíz u origen de determinados vocablos del idioma castellano. Ya sabéis, amigas y amigos, de mi afición por este tipo de cuestiones etimológicas, las cuales nos deparan, a veces, sorpresas y anécdotas muy curiosas.
Hoy comentaremos el peculiar término tabloide.
Según el Diccionario de la RAE, la palabra tabloide tiene dos definiciones. La primera es la de un periódico de dimensiones más reducidas que las ordinarias y con fotograbados informativos; la segunda es la de un periódico sensacionalista. Por otra parte, se nos dice que deriva directamente del inglés el tabloid, por lo cual la consideramos un anglicismo.

En efecto, fue en el mundo anglosajón de la prensa escrita de donde procede el uso actual del término. Por otro lado, debemos considerar que no nació específicamente en el ámbito del periodismo, sino en el seno de la industria farmacéutica de Londres en 1884. Y es que la empresa británica Burroughs, Wellcome & Co. registró la palabra tabloid para comercializar sus medicamentos “comprimidos” en forma de pastillas o pequeñas tabletas compactas, uniendo las raíces del término tablet (tableta) y el sufijo -oid ─presente en alkaloid (alcaloide), por ejemplo─.
Recordemos que el sufijo inglés -oid existe asimismo en castellano como -oide. Ambos provienen del griego clásico (a partir de la raíz del verbo εἴδομαι, parecer) e implican el sentido de «parecido a» o «con forma de». Así tenemos, por ejemplo, ovoid/ovoide (con forma de huevo); android/androide (parecido a un humano), o asteroid/asteroide (con forma de estrella).
El caso es que, a principios del siglo XX, la gente comenzó a usar la palabra para referirse a un diseño periodístico que ofrecía las noticias «comprimidas» o resumidas. En efecto, un formato pequeño y manejable de las publicaciones se popularizaría en los periódicos de Londres a comienzos de 1900. La idea era ofrecer un diario fácil de leer (de “consumir”) en espacios reducidos, como el transporte público, midiendo la mitad del periódico tradicional o “de formato sábana” (broadsheet, en inglés). Esto, además, abarataba los costes de impresión. En cuanto al contenido, comenzaría este nuevo modelo de prensa a utilizar cada vez más fotos, letras de mayor tamaño y titulares más directos. Por este camino, acabaría asociándose frecuentemente a historias llamativas e impactantes… De ahí su progresiva popularidad. Se considera que el primer gran diario en adoptar este concepto fue The Daily Mirror, fundado en 1903.
Así pues, la palabra tabloide dejó de ser solo una descripción geométrica y pasó a referirse a determinados contenidos, convirtiéndose en un sinónimo directo de prensa sensacionalista o de sucesos.

Las diferencias y ventajas frente al formato habitual eran claras:
1. Respecto a la estructura de en columnas, el tabloide usará cuatro o cinco de ellas por página, frente a las seis u ocho del broadsheet.
2. En cuanto a los elementos visuales, el tabloide priorizará grandes fotografías y titulares gigantes. El periódico tradicional, en cambio, daba más peso al bloque de texto, denso y con gráficos detallados.
3. En lo referido a la portada, el tabloide funcionará como un escaparate con un solo gran titular de impacto, haciendo una primera página más atractiva. El broadsheet, sin embargo, distribuía múltiples noticias importantes en su portada.
4. Respecto a los costes y logística de impresión, el tabloide requiere bobinas de papel más estrechas y gasta menos papel por copia; es más ligero y fácil de transportar en grandes volúmenes. Las rotativas, finalmente, tendrán un mantenimiento y coste operativo más bajo.
Varios de los periódicos más prestigiosos del mundo abandonaron paulatinamente ─y lo siguen haciendo─ el formato tradicional para adoptar el diseño tabloide bajo el nombre comercial de «formato compacto». Esta estrategia les permite distanciarse del apelativo de “sensacionalista” o “amarilla”, ahorrando millones en costes de producción y frenando la caída de lectores. Los ejemplos históricos y de referencia internacional más destacados incluyen a The Independent y The Times (Reino Unido) o Le Figaro (Francia). Este último adoptaría técnicamente un tamaño o formato ligeramente intermedio llamado Berliner en lugar del tabloide puro
No obstante, la revolución digital y el consiguiente y lógico retroceso de la edición en papel, siguen vendiéndose las publicaciones escritas. No obstante, grandes diarios y revistas han trasladado su negocio a la red, bien totalmente, bien alternando edición virtual y física, apostando por muros de pago y suscripciones digitales para compensar la pérdida de ingresos por la publicidad en papel.
Para saber más:
–https://cuadernos.cilengua.es/index.php/cilengua/article/view/204
–American Tabloid (1995), James Ellroy. Traducción al español por Hernán Sabaté y publicada originalmente en España por Ediciones B y con el nombre América (1997).
–Historia de los medios de comunicación en España (2024), Francesc-Andreu Martínez y José Emilio Pérez Martínez. Editorial Catarata.
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