MAURICE QUENTIN DE LA TOUR: EL ARTE DEL RETRATO AL PASTEL.

El Atril

Por: Isabel Rezmo

Pintor francés que alcanzó fama por sus retratos al pastel de gusto rococó. Trabajando sin descanso para dar a sus retratos un parecido perfecto con los modelos, Quentin de la Tour elevó la pintura al pastel a la categoría de gran arte; en el Salón de 1737 expuso su autorretrato y el de Madame Boucher, que le valieron el reconocimiento de la Academia. Otros retratos suyos son los de Luis XV, Mauricio de Sajonia, Voltaire, Rousseau y Madame de Pompadour.

Hombre dotado de una viva inteligencia, gran caseur, fundó en Saint-Quentin, su ciudad natal, una escuela de dibujo, con becas de viaje para estímulo de jóvenes artistas, y en 1783 (antes de que su razón quedase obnubilada) protegió la Academia de Ciencias, Arte y Letras de Amiens. Lamentablemente para la Historia del arte, al morir loco y en soledad, su exclusivo método de fijación del pastel se ha perdido para siempre.

El pintor francés Maurice Quentin de La Tour fue, junto con Jean Baptiste Perronneau, uno de los pastelistas franceses más famosos del siglo XVIII en Francia. Nacido en Saint-Quentin, se trasladó a París en 1723, donde realizó el aprendizaje de pintor en un taller de maestros mediocres. Pronto descubrió las posibilidades de la pintura al pastel, que introdujo en Francia la pintora y especialista italiana Rosalba Carriera durante su breve estancia en París.

La moda de la pintura al pastel tuvo un gran éxito entre la aristocracia y la burguesía, de modo que a Maurice Quentin de La Tour no le faltaron los encargos. Según las crónicas de la época, La Tour era rápido pintando, no cansaba a sus modelos y no era caro. Además, inventó un sistema secreto de fijar la pintura (cuya fórmula es todavía en la actualidad desconocida) con el que obtuvo excelentes resultados, hasta el punto de que la Academia decidió prohibir el ingreso de los pastelistas para evitar la competencia con la pintura al óleo.

VIDA Y OBRA

Huyendo de la pobreza, Quentin La Tour llega a los quince años a París, donde realizó su aprendizaje con un grabador y, más tarde, con el pintor Jacques-Jean Spöede. Siguiendo los consejos de un embajador británico, se dirigió a Inglaterra, donde se sintió vivamente impresionado por los retratos de Van Dyck. Tras su regreso a París, se consagró a la pintura al pastel, probablemente influido por Rosalba Carriera ( artista y una retratista muy admirada durante el Rococó veneciano). Cuando era joven se especializó en retratos , que se encontraba en la capital francesa en los años 1720-1721. Después de algunos experimentos técnicos fallidos, consiguió tal perfección que desbancó a todos sus competidores, incluido Jean-Baptiste Peronneau -su digno rival-, en los favores de la corte versallesca. En 1735, pintó el retrato de Voltaire al pastel, lo que le garantizó un gran renombre, es entonces cuando se le apodó «el príncipe de los pastelistas».

La Tour era un perfeccionista y empleaba mucho tiempo en la ejecución de sus obras, de tal modo que la Academia tuvo que esperar nueve años su trabajo de admisión. Su Retrato de Madame de Pompadour (Museo del Louvre, París) y el del Presidente de Rieux (Getty Center, Los Ángeles) constituyen algunos de los escasos retratos de cuerpo entero ejecutados al pastel. La Tour supo plasmar en los retratos de sus modelos con singular vivacidad no sólo el aspecto físico, sino los rasgos característicos de su personalidad. En 1750 fue nombrado consejero de la Real Academia de Pintura y Escultura de Luis XV. Se desconoce si trabajó en sus inicios la pintura al óleo, dado que sólo se han conservado sus pasteles.

Madame de Pompadour

OBRA

Como otros grandes retratistas de su época (Rosalba Carriera, Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun o Jean Siméon Chardin) Quentin de la Tour realizó retratos naturales. El personaje retratado se presenta cordial y sonriente, vivo y de ojos brillantes. Este efecto es fruto de la habilidad del artista.

La moda de la pintura al pastel tuvo un gran éxito entre la aristocracia y la burguesía, de modo que a Maurice Quentin de La Tour no le faltaron los encargos. Según las crónicas de la época, La Tour era rápido pintando, no cansaba a sus modelos y no era caro. Además, inventó un sistema secreto de fijar la pintura (cuya fórmula es todavía en la actualidad desconocida) con el que obtuvo excelentes resultados, hasta el punto de que la Academia decidió prohibir el ingreso de los pastelistas para evitar la competencia con la pintura al óleo.

Durante un período de tiempo tuvo como alumno al pintor Joseph Ducreux, que fue su único discípulo. El recorrido, fundó una escuela de arte, su carácter amoroso y amable, que se refleja perfectamente en su estilo de pintura, lo tomó durante muchos años para hacer obras de caridad a los menos afortunados.

Los relatos contemporáneos describen la naturaleza de Quentin de La Tour como vivaz, de buen humor, pero excéntrica. En muchos de sus autorretratos se representa a sí mismo sonriendo desde el encuadre hacia el espectador; Laura cumming afirma de La Tour que «donde otros artistas hacen mal tiempo al retratarse a sí mismos, él se toma la tarea a la ligera y parece haber producido más autorretratos alegres que cualquier otro artista». Sin embargo, de una disposición excesivamente nerviosa (que eventualmente descendió a la demencia), y un practicante exigente, también ha sido acusado de sobre-manipular su trabajo, hasta el punto de estropearlo.

Voltaire

A medida que la riqueza de La Tour aumentaba con sus comisiones, también lo hacía su filantropía; fundó una escuela de dibujo en su Saint-Quentin natal y donó a mujeres pobres en confinamiento, artesanos y artistas discapacitados y ancianos. También fue consejero y benefactor de la Real Academia de Pintura y Escultura de París, y de la Academia de Ciencias y Belles Lettres de Amiens.

Jean Jacques Rousseau

Finalmente confinado a su hogar y al cuidado de su hermano, Jean-François, debido a la invasión enfermedad mental, se retiró a la edad de 80 años a Saint-Quentin, donde murió intestado a la edad de 83 años (había revocado testamentos anteriores). Jean-François de La Tour (m. 1807), caballero de l’ordre royal militaire de Saint-Louis, era el heredero natural de su propiedad.

El museo Antoine Lécuyer en la ciudad de Saint-Quentin es el hogar de muchos de los pasteles de La Tour de su propio estudio; ofrece al visitante no sólo una síntesis de la vida y obra de La Tour, . En ella se encuentra la colección más importante de sus obras, que incluye, a parte de retratos, también un amplio conjunto de estudios y bocetos; una visión selectiva y concentrada de la sociedad y el vestuario franceses del siglo XVIII

Luis XV

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