MARC CHAGALL: ARTISTA MULTIDISCIPLINAR E INCLASIFICABLE.

El Atril

Por: Isabel Rezmo

Marc Chagall fue uno de los artistas más inclasificables de los primeros años del siglo XX. Evidentemente su obra tiene mucho de surrealismo, pero su personalísimo uso del color y las formas lo vinculan al expresionismo ruso y al cubismo que descubrió en Francia, país que lo adoptaría. Es pues, uno de esos artistas difíciles de ubicar en un estilo concreto, aunque son visibles (por no decir explícitas) sus influencias, que él mezcla natural y elegantemente. modernismo, surrealismo, cubismo. Un artista plástico francés de familia judía lituana, nacido en Bielorrusia. De carácter Alegre, religioso, nostálgico y optimista, realizó pinturas y obras de diversas disciplinas

No solo destacó en el campo de la pintura, sino que también la cerámica, el grabado, la ilustración o los vitrales, forman parte de su producción, así como también sus colaboraciones en escenografías y vestuarios durante la época en la que estuvo al mando del Teatro Judío Estatal de Moscú. Aunque también recibió encargos para decorar templos y lugares de culto de otros credos distintos al suyo. Y es que la espiritualidad que se desprende de las obras de Chagall, está por encima de cualquier culto, pues apela a la emoción y a la magia que reside en el alma del ser humano.

“En la paleta del pintor —afirmaba— solo hay un color que da sentido a la vida y al arte: el color del amor”.

BIOGRAFIA Y TENDENCIAS

(Vitebsk, 1887 – Saint-Paul-de-Vence, 1985) Pintor francés de origen ruso. Nacido en una pequeña aldea rusa, sus inquietudes artísticas le llevaron a París en 1910, donde alcanzó su madurez artística. En 1915 contrajo matrimonio con Bella Rosenfeld y, tras la Revolución rusa, ejerció durante dos años como director de la Escuela de Arte de Vitebsk. Debido a sus diferencias con Kazimir Malévich, tuvo que abandonar la academia y pasó a ser director del Teatro Estatal Judío de Moscú en 1919.

En el transcurso de su larga trayectoria trabajó también en el campo de la ilustración y experimentó con todo tipo de soportes como la cerámica, el relieve y los mosaicos. Asimismo, diseñó la puesta en escena de diversas piezas de teatro y ópera y durante los últimos treinta años de su vida se dedicó intensamente al diseño de vidrieras; realizó, entre otras, las de la catedral de Metz y las de la sinagoga del Hebrew University Hadassah Medical Centre de Jerusalén.

La influencia del fauvismo de Matisse y el cubismo de Picasso y Braque, es patente en los cuadros que realizó en sus primeros años parisienses. Durante tres años, hasta mayo de 1914, Chagall trabaja en la capital francesa creando un conjunto de obras en las que se combinan los recuerdos de la vida en la comunidad jasídica de Vitebsk con los iconos de la metrópolis moderna. Así, las reminiscencias del arte popular ruso y de su cultura familiar se mezclan con los experimentos estilísticos más avanzados que le ofrece la vanguardia parisina, incluyendo a Pablo Picasso, Robert y Sonia Delaunay y Jacques Lipchitz. Composiciones como El poeta (1911, Philadelphia Museum of Art) y Homenaje a Apollinaire (1912, Stedelijk van Abben Museum, Eindhoven) son plenamente cubistas, mientras otras, como El padre (1911, Colección privada, París) siguen a rajatabla las consignas fauvistas.

En estos años, desde la revolución de 1905, los intelectuales y las clases altas judías que habían ocupando cargos destacados en las ciudades van consiguiendo algunas libertades que hasta entonces les habían sido negadas. Así, Chagall entra a formar parte de la Sociedad Judía para el desarrollo de las artes (JSEFA) y participa activamente en sus exposiciones. Esta sociedad le encarga importantes proyectos, como los murales para una escuela secundaria, cuyos dibujos preparatorios El cochecito de niño o El carrito (1916-17) están presentes en esta exposición, la ilustración de libros en yidis como El Mago (1915) de Peretz, o el gran encargo de Alexander Granowsky para los decorados del Teatro Estatal Judío de Moscú, representado por Estudio para La música (Cuarto panel para el Teatro de Cámara Estatal Judío, Moscú) (1917).

Participa, asimismo, en relevantes eventos como la exposición de la Jota de Diamantes y forma parte del sindicato de artistas. Así, Chagall, que como otros judíos veía en la revolución la solución a su falta de igualdad, toma parte activa en las primeras etapas de la nueva Rusia y es nombrado en 1918 comisario de las Artes en Vitebsk, lo que le da autoridad sobre los museos, escuelas de arte o cualquier evento artístico de la región. En estos años vive con su mujer Bella y su hija Ida en su ciudad natal y crea la Escuela del Pueblo del Arte, a la que invita a formar parte a artistas como Lissitzky y Malévich. Los problemas debidos a sus diferencias artísticas y conceptuales no tardan en llegar y, a principios de 1920, Chagall se desvincula del proyecto y abandona Vitebsk, cerrando este decisivo periodo de su vida.

Marcha  a Alemania en 1924. Su condición de judío le obligaría después a un peregrinaje por Francia y Estados Unidos, que le devolvería definitivamente a Francia al concluir la Segunda Guerra Mundial.

En 1946, el Museum of Modern Art de Nueva York celebró una exposición retrospectiva de su obra que consolidó su reputación internacional. Los cuadros de Chagall se han llegado a vender por más de 6 millones de dólares, y también sus litografías han alcanzado un considerable valor.

Cabe destacar su estancia en la Costa Brava, concretamente en la localidad de Tosa de Mar, donde pasó un par de veranos, en 1933 y 1934. Actualmente se conserva en el Museo Municipal de Tosa de Mar la obra titulada El violinista celeste. En 1964, por encargo de Charles de Gaulle, Marc Chagall pintó el techo de la Ópera de París. En 1977, fue condecorado con la orden de Legión de Honor de Francia. En 1981, recibió el Premio de la Fundación Wolf de las Artes de Jerusalén.

Murió a la edad de 97 años y está enterrado en el pueblo de Saint-Paul de Vence, cerca de Niza, junto a su esposa Valentina Bródskaya (Vava) y su cuñado.

OBRA

Su obra fluctúa entre realidad y fantasía, entre los símbolos del folclore popular ruso y el subconsciente. Origen judío lo hizo profundizar en la tradición de su pueblo así como en las costumbres de su Bielorrusia natal, pero este gusto por la tradición ancestral no impidió que abrazara todo tipo de vanguardias para conseguir un estilo personal e inclasificable.

Sus trabajos se pueden encontrar en la Ópera de París, en la Plaza del Primer Banco Nacional en el centro de Chicago, en la Metropolitan Opera House de Nueva York, en la catedral de Reims (Francia), en la catedral de Fraumünster en Zúrich (Suiza) y en la iglesia de San Esteban en Maguncia (Alemania). El museo que lleva su nombre en Vítebsk fue fundado en 1997 en el edificio donde habitó su familia. Dicho museo solo tiene copias de su trabajo, pues durante los tiempos soviéticos fue considerado persona non grata y no se reunieron ejemplares de sus obras.

Marc Chagall se inspiró en las costumbres de la vida en Bielorrusia e interpretó muchos temas bíblicos, reflejando así su herencia judía. En los años 1960 y 1970 se involucró en grandes proyectos destinados en espacios públicos o en importantes edificios civiles y religiosos.

La obra de Chagall está conectada con diferentes corrientes del arte moderno. Formó parte de las vanguardias parisinas que precedieron la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, su obra se queda siempre en los límites de estos movimientos y tendencias emergentes, incluyendo el cubismo y el fovismo. Estuvo muy conectado con la Escuela de París y sus exponentes, como Amedeo Modigliani.

En sus obras abundan las referencias a su niñez, aun al precio de evitar las problemáticas experiencias que después vivió. Sus obras comunican la felicidad y el optimismo a aquellos que las observan mediante intensos y vívidos colores. Chagall gustaba de colocarse a sí mismo, a veces junto con su mujer, como observador del mundo, un mundo de colores visto a través de un vitral. Muchos consideran que La crucifixión blanca (y sus ricos e intrigantes detalles) es una denuncia del régimen de Stalin, del holocausto nazi y de toda la opresión contra los judíos. Chagall cultivó durante más de ochenta años un arte inspirado en el amor, los recuerdos, las tradiciones rusas y judías, los acontecimientos históricos o los hitos artísticos de los que fue testigo y, en muchas ocasiones, protagonista.

Su mirada está más cerca de la ingenuidad infantil, que prescinde de la funcionalidad inmediata de los objetos y de la coherencia lógica, que de la búsqueda de revelaciones concretas. De ahí que rehúse adherirse al movimiento surrealista a pesar de la insistencia y los elogios de André Breton. La existencia de imágenes que coexisten fuera de la lógica racional es para él un hecho real y lo acepta como algo consustancial a la vida misma, no como producto de un refinado juego intelectual o un viaje a las profundidades del inconsciente.

Dentro del mundo del cine, cabe señalar como el director de cine Hayao Miyazaki, en su película Majo no Takkyūbin, realiza una escena con reminiscencias de la obra de Marc Chagal

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