KEPA MURUA: «LA SOLEDAD ES UNA MARCA QUE LLEVO COMO PUEDO: A VECES DUELE, OTRAS VECES RECONFORTA».

Por: Isabel Rezmo

Hay una sensación de calma, y de introspección cuando leemos a Kepa Murua. Cómo si volvieramos a vivir o a enfocar la vida con las pequeñas cosas que nos rodean. A rescatar nuestro presente y nuestro pasado con una perspectiva llana, sencilla de todo aquello que vivimos.

La poesía es un compendio de emociones que la realidad proyecta en nosotros, nos empapa y se queda en nuestra retina, siendo imposible deshacernos de ella. Quizás sea necesario volver a sentirnos entre la gente corriente, entre la vida que se escapa en un chasquido. El poeta nos invita a una lectura dentro de un costumbrismo desaparecido por una sociedad que no quiere que nos mostremos vulnerables, que no entendamos el fracaso, o el amor, o el día a día con sus variables negativas y positivas.

Es por ello, que Proverso, ha querido acercar a sus lectores, a través de la primera entrevista del año 2022 con este autor vasco, que ya tiene un hueco importante en el panorama poético actual.

Kepa Murua es escritor, poeta y ensayista. Se sirve de géneros distintos para crear un mundo literario que el lector encuentra con una voz definida, transparente y clara.

Su obra se compone de numerosos títulos. En poesía: Siempre conté diez y nunca apareciste (Calambur, 1999), Cavando la tierra con tus sueños (Calambur, 2000), Un lugar por nosotros (Germanía, 2000), Cardiolemas (Calambur, 2002), Las manos en alto (Calambur, 2004), Poemas del caminante (Bassarai, 2005), Cantos del dios oscuro (El Gaviero, 2006), No es nada (Calambur, 2008), Poesía sola, pura premonición (Ellago Ediciones, 2010), El gato negro del amor (Calambur, 2011), Escribir la distancia (Luces de Gálibo, 2012), Ven, abrázame (Amargord, 2014), La felicidad de estar perdido (Siltolá, 2015), Lo que veo yo cada noche (Luces de Gálibo, 2017), Autorretratos (El desvelo, 2018), Pastel de nirvana (Cálamo, 2018), El cuaderno blanco (El Desvelo, 2019) y Trilogía del corazón (Luces de Gálibo, 2021).

Ha publicado, asimismo, los ensayos: La poesía y tú (Brosquil Ediciones, 2003), La poesía si es que existe (Calambur, 2005), Del interés del arte por otras cosas (Ellago Ediciones, 2007), Contradicciones (Arte Activo Ediciones, 2014), Poemas de la servilleta (Olifante, 2016) y Cambiar con la escritura (Amazon, 2020); libros de artista: Itxina (Bassarai, 2004), Flysch (Bassarai, 2006) y Faber (Bassarai, 2009). Las novelas: Un poco de paz (El desvelo, 2013) Tangomán (El desvelo, 2015), De temblores (El desvelo, 2017) La carretera de la costa (El desvelo, 2020), Elegancia (Cálamo, 2021) y Lavas Remi (El desvelo, 2021).

Se han editado dos volúmenes de sus diarios: Memorias de un poeta metido a editor, con el título de Los pasos inciertos, 1996-2004 (Milrazones, 2012) y Los sentimientos encontrados, 2005-2007 (Cálamo, 2016).

En el terreno audiovisual ha participado en la grabación de su diario filmado, y en el musical, sus poemas han formado parte del proyecto Poemas y canciones (Agruparte, 2007). Su obra se ha traducido al inglés, italiano, portugués, rumano, húngaro, árabe y turco. Tras licenciarse en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, fundó la editorial Bassarai (1996-2011) y la revista Luke (2000-2018).

Fotografía de Raúl Fijo

RP:- ¿En qué momento decidiste que la poesía formaría parte de tu vida?

KM: No es una decisión que se tome en un día señalado, sino una idea que ronda en la mente durante la juventud y que en la madurez puede cobrar la relevancia que merece, es un proceso en la vida que puede ser hermoso, pero a menudo es una pesada carga.

RP: ¿La poesía es revelación? ¿Qué sentido tiene para ti?

KM: La poesía es un descubrimiento. Por medio de la escritura expone un sentimiento, plasma una idea y hasta muestra un retrato de la época en que vivimos. Su sentido cambia con el tiempo; la poesía de mi juventud es rebelde, hoy se adentra en una epifanía de la realidad. Quiero pensar que nos despierta y nos reconforta.

RP. Hay una realidad palpable de escritores y creadores o que dicen serlo.  ¿Dónde acaba o empieza la verdadera realidad del poeta? ¿Cómo se llega a ese estado?

KM: La realidad a que te refieres podría comenzar en la imposibilidad de vivir de la poesía. Vivimos en una sociedad que busca la belleza cuando a menudo rechaza el conocimiento, y la poesía, por eso mismo, resulta anecdótica en muchos aspectos. A los políticos no les interesa, los gobernantes temen a los poetas porque aún dicen lo que piensan libremente. Que no se nos lea es una suerte, si se hiciera se nos vigilaría permanentemente.

RP: ¿La soledad es sinónimo de creación?

KM: Hay escritores que no necesitan de la soledad para escribir, muchos artistas, incluso los músicos, ni siquiera se rodean de silencio. Pero en mi caso, la soledad es una marca que llevo como puedo: a veces duele, otras veces reconforta.

RP: Un libro o autor que te haya marcado especialmente…

KM: La poesía de Rilke me marcó en la juventud, hubo una época en que saltaba de María Zambrano a Joseph Brodsky. “Del dolor y la razón” fue uno de esos libros que me hizo pensar en la poesía que te inspira. Otro libro que he leído varias veces es “La vida de los sentidos” de Antoni Marí.

RP: ¿Crees que hoy por las circunstancias que vivimos se hace más necesaria la poesía?

KM: La poesía parece que ha sustituido a la religión, sin embargo, el poder de una sobre la otra no tiene parangón. El humor está presente en los medios y cadenas de televisión y aunque a mí no me haga mucha gracia, parece que es lo que necesitamos para seguir contentos. Lo que se necesita es que haya empleo para todos y así poder vivir como se quiere y cierta honestidad para no engañarse, tanto en lo que se dice como en lo que se hace. Antes o después, la poesía aparece para constatar su doble sentido: por un lado, la profundidad de sus versos, y por otro, lo inútil de su esfuerzo.

RP: En tus libros se observa una necesidad de mirar o  de posicionarnos  en el mundo. Tanto a nivel social, personal e, incluso, políticamente. Quiero decir frente a la injusticia, a la libertad, a la vida.  Frente a las pequeñas cosas que en ocasiones no le damos importancia.  ¿La pandemia ha ayudado a ver con más claridad este sentido? ¿Cuál es la percepción que tienes después de estos dos años? ¿Sirve de algo vivir estas circunstancias tan extremas? ¿Hay algún tipo de aprendizaje?

KM: No estoy seguro de que mis lectores vean solo la crítica al poder o constaten únicamente lo que se rebela ante la injusticia. A ellos no les exijo nada, solo que lean, que sientan, que interpreten mi escritura con libertad en todas sus posibles dimensiones, que piensen en la vida que llevamos. No quiero dar lecciones, intento comprender lo que me pasa, aceptar la decepción que me embarga con la política, por ejemplo, mientras me esfuerzo en renovarme cada día y confiar aún en lo que nos une para caminar por un suelo firme y no por uno resbaladizo y a la deriva, donde cada uno escribe un libro que pocas veces se comparte. 

RP: Tienes un poema en Pastel de  nirvana,  “Une la Existencia”  y en relación a la anterior pregunta tienes unos versos que dice:

Eso es lo que une

lo que no se ve, pero ahí está.

Como eso que no se dice, pero se sabe

aunque muchas veces no se comparta

ni se comprenda. Eso une.

lo otro no sirve.

¿Se ha perdido el valor del silencio, de una mirada, de un abrazo?

KM: Quiero pensar que no. Un poco antes de la llegada de la pandemia publiqué un libro de poemas titulado “Ven, abrázame”. Habla del valor de la verdad, de lo que se ve, de lo que se comprende o se siente, de lo que se necesita y nos falta a menudo. En este último año lo he leído y he corregido algunas erratas de ese libro.

RP: Con toda la trayectoria que tienes en la novela, en la poesía, en el ensayo, ¿Aún queda cosas por descubrir?

KM: Tengo una obra importante, quizá mis lectores desconozcan mis últimos libros, tocados por una fina niebla espiritual. Tardaré años en lograr que se publiquen esos libros, no hay un editor que quiera apostar por ellos, porque los lectores prefieren una literatura entretenida, simple. Sospecho que no quieren leer fogonazos sobre la muerte o balas perdidas de una religiosidad que ni siquiera es moderna.

RP. ¿Algún proyecto que quieras resaltar?

KM: He escrito un ciclo de novelas que se titula “El escuchador”. Creo que tardaré también en publicarlas, pero menos mal que las escribí. Escuchar tantas cosas me sirvió para seguir adelante.

RP: Muchísimas gracias por tu tiempo.

KM: Gracias a ti y a los lectores por el interés en mi obra.

4 comentarios en «KEPA MURUA: «LA SOLEDAD ES UNA MARCA QUE LLEVO COMO PUEDO: A VECES DUELE, OTRAS VECES RECONFORTA».»

  • enero 19, 2022 a las 1:46 pm
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    Kepa la soledad, y más en la poesia és mítico,però elegida libremente es maravillosa,te deseo amigo lo mejor, en poesía prosa y en la vida,te lo mereces.

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  • enero 20, 2022 a las 11:10 pm
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    Confieso no haber leído nunca a Kepa Murua, pero después de leer la estupenda entrevista, tengo el deseo de buscar algo suyo, mañana en una librería.
    Enhorabuena por esa brillante trayectoria .
    Mil éxitos.
    Paco Bernal

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  • enero 22, 2022 a las 4:02 pm
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    De la mano de un amigo llegó esta preciosa nota (no soy asidua lectora) pero no lo sé porqué,esta si me llenó del deseo de seguir leyendo.Gracias por todo lo bonito que hay en ella,ese fragmento del poema Eso es lo que une… Quizás se deba a que me toca muy profundo en éstos momentos..Publicaré por allí este fragmento..Gracias y Bendiciones.

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  • junio 17, 2022 a las 1:07 pm
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    Yo fui feliz mientras tuve mi soledad y pensé que llenandola seguiría siendo feliz pero me equivoqué

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